Reseña: Ensayo de un crimen de Luis Buñuel

Noticias / 22 de marzo del 2018

En la gran filmografía de Luis Buñuel hay algunas cintas que están en segundo o incluso tercer plano, quedando relegadas frente a sus más representativos trabajos como Los Olvidados, Bella de día, Viridiana o Ángel Exterminador, el mismo creador tildó a Ensayo de un Crimen (1955) como un ejercicio, un proyecto en el que quería divertirse sin mayor pretensión. Basado en la novela policiaca del mismo nombre, Buñuel se tomo algunas libertades a la hora de la adaptación, lo que propicio un desencuentro con el autor Rodolfo Usigli, con quien hacía equipo para llevar la obra al celuloide; Usigli quería una representación muy fiel, Buñuel argumentó que esto afectaría el ritmo así que opto por otro colaborador en el guión (Eduardo Ugarte) lo que resultaría en el producto final.En la gran filmografía de Luis Buñuel hay algunas cintas que están en segundo o incluso tercer plano, quedando relegadas frente a sus más representativos trabajos como Los Olvidados, Bella de día, Viridiana o Ángel Exterminador, el mismo creador tildó a Ensayo de un Crimen (1955) como un ejercicio, un proyecto en el que quería divertirse sin mayor pretensión. Basado en la novela policiaca del mismo nombre, Buñuel se tomo algunas libertades a la hora de la adaptación, lo que propicio un desencuentro con el autor Rodolfo Usigli, con quien hacía equipo para llevar la obra al celuloide; Usigli quería una representación muy fiel, Buñuel argumentó que esto afectaría el ritmo así que opto por otro colaborador en el guión (Eduardo Ugarte) lo que resultaría en el producto final.

Dejando las trivias de lado, aquí vemos a un Buñuel muy desenfadado, con una gran economía de recursos, implementando su ya clásico surrealismo (no tan prominente aquí), además de humor negro y cinismo a raudales, sobre todo en nuestro protagonista. Archibaldo de la Cruz, interpretado por Ernesto Alonso,  quien en su infancia la muerte accidental de su niñera lo deja marcado con un fetiche que años después lo volvería a perseguir en su adultez, buscando recrear esa misma sensación y excitación que sintió al ver agonizar a su muy atractiva empleada doméstica, y como no podía ser de otra forma, Archibaldo se debate entre dejarse llevar por un psicópata que crece en el, auspiciado por una caja musical que aquí podemos interpretar como una representación del Experimento de la paloma, donde la música de este mecanismo sirve de gatillo para despertarle su lado homicida, pero las cosas no salen como las anhela y todo se va convirtiendo en un despropósito, lo que va dejando en un principio a Archibaldo como un criminal reprimido.
Con un tono muy cosmopolita en la cinematografía en la que hay atisbos del gran y característico Buñuel -ese de los planos y secuencias abiertas a la interpretación del espectador y dosis de humor sutil en las situaciones mas que en lo que se dice- hace uso de un estilo de presentación en la que es suficientemente ambiguo para que la audiencia sea la que decida si pasaron o no las situaciones como las plantea el protagonista desde su óptica, empleando un gran arco en forma de retrospectiva se recrearon los hechos de manera subjetiva, haciendo que uno se pregunte que es lo que pasó o no. En esencia nos plantea temas de represión sexual en forma de fijación, de alter egos, de la dualidad que tiene el humano de si es bueno intrínsecamente o si se hace malo por las circunstancias, como lo evidencia la crianza que tuvo Archibaldo, que fue mimado desde su infancia y que además de no experimentar carencias materiales no tuvo muchas referencias de parte de sus padres, podemos hablar entonces de un humano que creció torcido. Ernesto Alonso realiza una muy convincente interpretación, expone a un personaje contrariado, pero a su vez entregado a su lado oscuro al menos en intención, como se muestra en las escenas que le acompaña una música sombría y disonante cada que pasan por su cabeza pensamientos homicidas de mujeres hermosas.
Empleando un sentido del humor bastante macabro de principio a fin y con una implementación de secuencias que crean tensión, se puede argumentar que esta realización merece la pena estar entre las consideradas grandes películas de Luis Buñuel. Además en una situación que se volvió típica para Buñuel en su etapa en México, el financiamiento de la obra fue muy justo, y algunas escenas solo pudieron filmarse una sola vez, por falta de recurso debido a la crisis que había en el país. Aun con todos estos atenuantes Buñuel, igual que con Simón del Desierto, se las arreglo para entregar un producto final acorde a los estándares que lo caracterizaron en toda su carrera. Digna integrante de su filmografía y una cinta atípica para el cine mexicano.

Escrito por: Alan Youssef Manara